domingo, 18 de enero de 2026

De como me convertí en una de las putitas de mi vecino y sus amigos.

De como me convertí en una de las putitas de mi vecino y sus amigos.

Estaba en una de las cabinas de un Sexshop con las ventanitas abiertas, esperando que asomara algo digno de comer. Cuando de repente por una de ella aparece una que no estaba nada mal. En cuanto la vi me lancé por ella ya que esa tarde estaba muy caliente y necesitaba sexo. Al cabo de un rato cuando los gemidos del tío anunciaban que le faltaba poco para llenarme la boca, la polla se echa atrás y una voz que me sonó, pero que no reconocí inmediatamente me dijo,

“Ábreme Juan, que siempre he querido follarte”

Me quedé blanco, me entraron sudores me puse muy nervioso, no sabía que hacer, como era posible, que estaba pasando, quien era ese tío, ¿COMO SABIA MI NOMBRE?

Volvió a aparecer su boca por la ventanita….

“Tranquilo Juan, será nuestro secreto, abre”

Y abrí, nerviosismo sin saber quién entraría por esa puerta. Quité el cerrojo y me eché para atrás, Entró mi vecino Julián, un vecino que no me caía ni bien ni mal, sin más y que lo primero que me dijo

“Juan, esto quedará entre nosotros. Tranquilo. De ahora en adelante vas a ser mi putita particular, estarás dispuesta para ser follada cuando yo lo decida, te usaré a mi antojo y lo más importante, no vas a volver a estar necesitado de pollas. Siéntate y termina lo que estabas haciendo” me ordenó.

Me senté, le bajé la ropa y volvió a aparecer su polla más dura que antes, si eso era posible. Aun nervioso, pero totalmente excitado reanude de la mejor manera que sabia la mamada que le estuve haciendo antes, comiéndole a conciencia las bolas, mojándole todo el tronco y metiéndomela al fondo de mi garganta hasta tener arcadas que me aguantaba y me gustaban al mismo tiempo,

“Sigue así, zorra, que estoy a punto”

Me agarré mas fuerte a los cachetes de su culo e hice más fuerza para que su polla me llegara lo más hondo posible de la garganta

Enseguida cogió mi cabeza y comenzó a follarme la boca sin miramientos, mmmmmmm, joder como me gustaba que me hicieran eso y se vació, se vació dentro de mi boca como hacia tiempo que nadie lo hacía, ni en profundidad ni en tanta cantidad, me salía semen por la comisura de los labios. Labios que me besó y paso la lengua al tiempo que me decía, que eso solo pasaría cuando estuviéramos solos. En aquel momento no lo entendí porque además comencé a correrme yo solo como hacia tiempo que no me corría.

Se la limpié, me limpié y comenzamos a arreglarnos para salir de aquella cabina.

“Te invito a una cerveza antes de irnos para casa”

Acepté, nos conocimos un poco más, nos dimos los teléfonos. Y me dejó claro los roles que tendríamos en esta llamémosle “relación” que había surgido entre nosotros. Él era el macho, el activo, el que manda y yo era la sumisa, la putita, el que obedece.

Y de esta manera comenzó una de las épocas más satisfactorias sexualmente de mi vida, siendo la puta de un vecino. Yo vivía en el quinto, él en el segundo, el viudo, yo casado, sin hijos en casa. Luego también entró al juego mi mujer, pero eso ya es otra historia…..


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