De como me convertí en una de las putitas de mi vecino y sus
amigos.
Estaba en una de las cabinas de un Sexshop con las ventanitas
abiertas, esperando que asomara algo digno de comer. Cuando de repente por una
de ella aparece una que no estaba nada mal. En cuanto la vi me lancé por ella
ya que esa tarde estaba muy caliente y necesitaba sexo. Al cabo de un rato
cuando los gemidos del tío anunciaban que le faltaba poco para llenarme la
boca, la polla se echa atrás y una voz que me sonó, pero que no reconocí inmediatamente
me dijo,
“Ábreme Juan, que siempre he querido follarte”
Me quedé blanco, me entraron sudores me puse muy nervioso,
no sabía que hacer, como era posible, que estaba pasando, quien era ese tío, ¿COMO
SABIA MI NOMBRE?
Volvió a aparecer su boca por la ventanita….
“Tranquilo Juan, será nuestro secreto, abre”
Y abrí, nerviosismo sin saber quién entraría por esa puerta.
Quité el cerrojo y me eché para atrás, Entró mi vecino Julián, un vecino que no
me caía ni bien ni mal, sin más y que lo primero que me dijo
“Juan, esto quedará entre nosotros. Tranquilo. De ahora en
adelante vas a ser mi putita particular, estarás dispuesta para ser follada
cuando yo lo decida, te usaré a mi antojo y lo más importante, no vas a volver
a estar necesitado de pollas. Siéntate y termina lo que estabas haciendo” me
ordenó.
Me senté, le bajé la ropa y volvió a aparecer su polla más dura
que antes, si eso era posible. Aun nervioso, pero totalmente excitado reanude
de la mejor manera que sabia la mamada que le estuve haciendo antes, comiéndole
a conciencia las bolas, mojándole todo el tronco y metiéndomela al fondo de mi
garganta hasta tener arcadas que me aguantaba y me gustaban al mismo tiempo,
“Sigue así, zorra, que estoy a punto”
Me agarré mas fuerte a los cachetes de su culo e hice más
fuerza para que su polla me llegara lo más hondo posible de la garganta
Enseguida cogió mi cabeza y comenzó a follarme la boca sin
miramientos, mmmmmmm, joder como me gustaba que me hicieran eso y se vació, se vació
dentro de mi boca como hacia tiempo que nadie lo hacía, ni en profundidad ni en
tanta cantidad, me salía semen por la comisura de los labios. Labios que me
besó y paso la lengua al tiempo que me decía, que eso solo pasaría cuando estuviéramos
solos. En aquel momento no lo entendí porque además comencé a correrme yo solo como
hacia tiempo que no me corría.
Se la limpié, me limpié y comenzamos a arreglarnos para
salir de aquella cabina.
“Te invito a una cerveza antes de irnos para casa”
Acepté, nos conocimos un poco más, nos dimos los teléfonos.
Y me dejó claro los roles que tendríamos en esta llamémosle “relación” que había
surgido entre nosotros. Él era el macho, el activo, el que manda y yo era la
sumisa, la putita, el que obedece.
Y de esta manera comenzó una de las épocas más satisfactorias
sexualmente de mi vida, siendo la puta de un vecino. Yo vivía en el quinto, él
en el segundo, el viudo, yo casado, sin hijos en casa. Luego también entró al
juego mi mujer, pero eso ya es otra historia…..